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El libro puzzle: un recurso ideal para trabajar dentro y fuera del aula

Los juegos son un buen material para el aprendizaje de nuestros alumnos y alumnas y que aprendan conocimientos, habilidades y valores de forma divertida y sin apenas darse cuenta. Por ello, es importante que elijas recursos educativos que tengan una finalidad pedagógica.

Cuando quieras introducir un juego en tus clases, debes plantearte algunas cuestiones: ¿Qué utilidad tiene? ¿Puede ayudar a los niños y niñas a aprender mejor? ¿Qué puedo trabajar o qué beneficios puedo extraer? Existen juguetes educativos muy interesantes, pero en este caso vamos a analizar el puzzle como una herramienta pedagógica dentro y fuera del aula. Si te interesa conocer sus beneficios y su aplicación…¡no dejes de leer!

La historia del puzzle : 

¿Sabes que el primer rompecabezas fue creado casi de forma accidental? En 1762, John Spilsbury, un experto en el diseño de mapas, colocó uno de sus mapas en un tablero que posteriormente recortó cuidadosamente siguiendo las fronteras de los países. Desde entonces se convirtió en una herramienta educativa para enseñar geografía. La idea de su uso exclusivo para la enseñanza perduró hasta 1820 que empezó a fabricarse en serie por Milton y McLaughlin Bradley.

Beneficios de utilizar el puzzle con fines educativos :

  • Mejora la memoria visual: hacer un puzzle implica tener un esquema previo de la imagen que se quiere construir y recordar en qué lugar se tiene que colocar la pieza. Con lo cual, la observación será una capacidad necesaria que también se desarrollará con este juego.
  • Desarrolla la concentración: en relación al punto anterior, tener que fijarse en una determinada pieza que se debe encajar en un lugar concreto, requiere que el alumno o alumna preste cierta atención.
  • Estimula la inteligencia espacial y lógico-matemática: los rompecabezas permiten la representación mental de los espacios bidimensionales y tridimensionales, además de comprender, manipular y modificar las configuraciones de un espacio determinado. A la misma vez, también se pueden trabajar conceptos matemáticos de menos a más abstractos (figuras geométricas, permutaciones, estadísticas, algoritmos…), analizar problemas y resolverlos de forma lógica, etc.
  • Mejora la psicomotricidad: cuando son pequeños, la manipulación de las piezas de un puzzle y encajarlas en un espacio determinado supone un gran trabajo de motricidad fina y de coordinación óculo-manual importante. Estas dos habilidades serán imprescindibles para, posteriormente, aprender a escribir.
  • Enseña a autocontrolarse, a reflexionar y a tolerar la frustración: el puzzle es un recurso que requiere ser preciso, tener mucha paciencia, y pensar antes de actuar. En este desafío es fácil fallar o no encontrar la pieza deseada, sin embargo, en este momento es importante motivar a tus alumnos y enseñarles a tolerar la frustración.
  • Potencia la relajación y la gestión del estrés: la realización de un puzzle libera endorfinas, una sustancia que aumenta el estado de bienestar, y dopamina, una hormona que genera placer. Así pues, con un ambiente de tranquilidad y concentración, podemos ayudar a los alumnos y alumnas a relajarse y disfrutar del juego a la vez que aprenden.
  • Permite el ensayo-error: esta técnica deja al alumnado equivocarse y darse cuenta del error para volver a intentarlo hasta realizarlo correctamente.

¡El puzzle, aunque sea un juego que se realiza en solitario, no significa que no pueda emplearse para jugar en familia o con amigos, pues de este modo se derivarán otros beneficios como el trabajo colaborativo y además pasarán un rato muy divertido!